Voluptuosa

Sin buscarla volví a verla
después de algunos años…
La misma sonrisa, dulce, perfecta,
y esos ojos ¿Cómo olvidarlos?
Su misma voz aterciopelada,
femenina, suave, casi infantil;
el mismo rubor en su cara
y esos carnosos labios carmesí.
La misma cabellera sedosa y larga
cubriendo su cuello y orejas
(esos que algún día visitara
con mis dientes y mi lengua).
Los mismos senos…¡Lindos senos!
redondeces gravitantes, perfectas,
coronadas por un par de perlas
provocadoras, erguidas, traviesas.
La misma espalda, descubierta,
lisa, dividida por ese caudal ayer salino
que mi sudor profuso recorriera
en esas noches de intensos amoríos.
Las mismas caderas, pronunciadas,
grandes, curvas, como gotas de agua,
y como si la gravedad no importará,
firmes, para ser siempre bien tocadas.
Las mismas piernas torneadas, gruesas,
siempre dispuestas a ser mostradas
bajo lo entallado de sus prendas
¿Cómo no soñarla, como olvidarla?
La misma mujer, la misma insegura,
cree que no está bien, que no es hermosa;
aún no se convence que ella gusta
por inteligente, sensual y voluptuosa.
Voluptuosa

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